Gráfico de la evolución del VIX

La frase «Sell in May and Go Away» (Vende en mayo y vete), ha resonado durante décadas en los pasillos de Wall Street y más allá, marcando el inicio de una estrategia estacional que cautiva a inversores y analistas por igual.

Aunque no existe un consenso claro sobre el origen exacto de la frase, algunos analistas financieros sugieren que la historia de esta frase se remonta a finales del siglo XIX, a los tumultuosos días de la bolsa de valores de Londres. Durante ese siglo, muchos inversores británicos eran comerciantes y empresarios que participaban en actividades comerciales y financieras en todo el mundo, incluyendo las colonias británicas en Asia y África. Durante los meses de verano, muchos de estos inversores viajaban a estas colonias para realizar negocios o disfrutar de vacaciones, lo que resultaba en una disminución en la actividad comercial en la Bolsa de Londres.

Esta disminución en la actividad comercial durante los meses de verano habría llevado a una disminución en los volúmenes de negociación y posiblemente en los rendimientos del mercado de valores durante ese período. Como resultado, algunos inversores, después de observar patrones estacionales en los mercados, podrían haber optado por vender sus acciones antes de partir en mayo y recomprarlas a su regreso en noviembre, evitando así potenciales pérdidas durante los meses menos activos del año. Este fenómeno no pasó desapercibido, y pronto se acuñó la expresión «Sell in May and Go Away».

 

La premisa detrás de esta estrategia es simple pero poderosa: vender posiciones en acciones al comenzar el mes de mayo y reinvertir los fondos nuevamente en el mercado en octubre. La razón subyacente se atribuye a varios factores, incluido el descenso de la actividad comercial durante los meses de verano comentado en el párrafo anterior, falta de noticias económicas significativas, las vacaciones prolongadas de muchos inversores y el impacto estacional en la liquidez del mercado.

La popularidad de esta estrategia ha fluctuado a lo largo de los años, y su efectividad ha sido objeto de debate entre los expertos financieros. Si bien algunos defienden firmemente su validez, citando estudios históricos que respaldan la tendencia estacional, otros son más escépticos y argumentan que el mercado ha evolucionado y que las estrategias basadas en el calendario pueden no ser tan efectivas en la actualidad.

La influencia de esta máxima ha inspirado investigaciones académicas, análisis estadísticos y, en algunos casos, decisiones de inversión significativas. Los medios de comunicación también han contribuido a su difusión, incorporando la frase en titulares y artículos que discuten las perspectivas estacionales del mercado.

«Sell in May and Go Away» continúa siendo un tema de discusión y controversia entre inversores y analistas, especialmente cuando se acerca el mes de mayo. Algunos lo ven como un recordatorio de la importancia de la gestión del riesgo y la diversificación de cartera, mientras que otros lo descartan como un mito obsoleto en el panorama financiero moderno. Los defensores argumentan que, a pesar de los cambios en el panorama financiero, los patrones estacionales aún pueden ofrecer información valiosa para los inversores. Sin embargo, los críticos advierten contra la adopción ciega de estrategias basadas en el calendario, instando a los inversores a considerar una gama más amplia de factores al tomar decisiones de inversión.

«Sell in May and Go Away» ha evolucionado para adaptarse a diferentes contextos y mercados financieros en todo el mundo. Se han desarrollado variaciones, como «Sell in May and Go Away, but Remember to Come Back in September» (Vende en mayo y vete, pero recuerda volver en septiembre), que tienen en cuenta las particularidades estacionales de diferentes economías y bolsas de valores.

En resumen, a pesar de encontrarnos en la era de la tecnología financiera y análisis de datos avanzados, la relevancia de esta estrategia estacional sigue siendo objeto de escrutinio.